Tantas veces se dijo que: mientras más sabe el ser humano más dilemas tiene (Más se sabe, más se sufre). Y… algo de razón tiene, desde casos como cuando tomás conciencia de que te vas a morir alguna vez (casos apocalípticos si los hay). Nadie sabe cuando, de viejo o de joven, en 100 años o dos días. Apenas sabés que te vas a morir también pensas que tus familiares pueden tener ese defecto (o no) humano de fallecer sin previo aviso. Incluso Papá, figura tan fuerte cuando sos tan chico. ¿Puede caer? “Sí”, alguien con lógica fría te afirma que sí: “todos los seres vivos en algún momento mueren, incluso papá”.-
Y en ese momento vos tenés un dilema más, llegando a niveles de pensamientos profundos donde preguntás qué sentido tendrá ir al escuela o “ser alguien”, si somos seres frágiles que podemos dejar de existir hasta por cosas tan insignificantes como un hipo.
Pero la idea del dilema de “saber o no saber” no tiene porque ser siempre tan apocalíptico, hay más casos. Si bien mientras más sabés más frustraciones hay, antes de llegar a ser una frustración está el que disfruta de saber, y va por la vida recolectando saberes que arrastran inherentemente sus dilemas. Pero el ser humano éste mientras va desentrañando esos complejos tejidos llega a momentos de éxtasis incomparables al momento orgásmico propiamente dicho. Y mientras más profundo es el nivel de pensamiento abstracto al que debe remitirse el ser, mayor es el goce, hasta podriamos pensar que emula un masoquismo por buscar placer en algo que le conllevará dilemas y perjuicios posteriormente.
Por ejemplo en éstos casos se situan personajes que leen tantas fórmulas y teorías para llegar a comprender finalmente la afamada Teoría de la relatividad, ante la comprensión de ésta se toman un vaso de whisky, fuman una pipa o se comen un buen chocolate en rama mientras una sonrisa simil cuelgue mariguanil no se les borra del rostro, porque lograron saber algo complejo. Todo el color de rosa psicodélico producto de esa felicidad se transforma de un modo abrupto en cara de jaque cuando encuentran el problema que se les avecina con éste nuevo saber, dilemas del tipo “¿Se podrá viajar en el tiempo?”. Y ante una pregunta de algo que no saben vuelve el problema.
Trayendo ejemplos, que nos serían más familiares a los interneteros, de éstos “masoquistas del saber”, podría hablar por ejemplo del bloguero, aprendiz de blogger, o pelotudo con blog. ëste personaje antes de tener un blog ignoraba (no sabía) de que se trataba, pero leyendo en algún lado (otras webs, una revista, o lo que sea) se topa con éste mundo. Le recomiendan que entre a bloggerpuntocom y en tres sencillos pasos tendría su blog. Siguió los pasos, tiene su puto blog, y se encuentra con el primer problema llamado el de la hoja en blanco, o bien dicho “¿Qué mierda publico en mi blog?”. Cagate vos quisiste, sabiendo que éste nuevo saber (valga la redundancia) traería indefectiblemente su respectivo dilema.
Y así podría seguir un largo tiempo citando ejemplos como cuando decía “¡Que grozzo es Maradona!”, después de predicarlo por muchos lugares la gente se encargó de hacerme saber cosas que hacían que la grozzez se remitiera sólo a lo deportivo. Aunque a ésta rama del dúo saber/dilema la llamaría de ídolatría vs. saber, que hace que la primera sea inversamente proporcional a lo segundo, mientrás más se sabe sobre un ídolo hay menos motivos para idolatrar. Quizá tan comparable como desenmascarar algo, por ejemplo cuando yo era chico alguien en el barrio salió con que “papá noel y los reyes magos no existen, son los padres”, a mi no me interesó tanto si existían o no porque algo sospechaba. Me empecé a preocupar porque ante ese misterio develado peligraba mi obtención de regalos en la fecha de navidad y reyes. Yo la conozco a mi madre y al saber que yo sabía (valga la redundancia) tendría la excusa perfecta para suspender los regalos, así que ese año simulé (algo de simulador tiene el pibe) asombro por mis regalos e hice el ritual de los zapatos y el pasto para los camellos.
Por eso no culpo al que decide ser un ignorantito pero feliz (¿Sacando el Micky Vainilla que llevamos dentro?), frente a un hambriento de saber que se llena de problemas por cada conocimiento que adquiere. Es más, no se cual de las dos elecciones de vida es la que te deja disfrutarla más.
Pero no quiero cerrar el post sobre éste tema sin acordarme del saber y su dilema en cuestiones de pareja. Porque es quizá un lugar muy recurrente, hay quienes prefieren no saber (ni ver) lo que pasa, no quieren el problema, y si en un caso lo saben eligen hacerse los boludos para no enfrentarlo. Y por otro lado están quienes si quieren saber, buscan saber, porque disfrutan de poner en evidencia ese problema, saben que buscando van a encontrar esa “tierra bajo la alfombra”. También llamados como “los que buscan la quinta pata al gato”.
De los primeros (los que no quieren saber) podriamos decir que son los famosos cornudos conscientes, las mujeres que encuentran forros en los bolsillos pero no dicen nada, los/las que hacen el trabajo fácil a los/as amantes.
De los segundos es muy típico que estén pendientes del otro desde cosas mínimas como por ejemplo los comportamientos, con típicos comentarios indagatorios reiterados “¿Te pasa algo ultimamente?” “Estás raro hoy” “Nunca me trajiste a estos lugares”. Los momentos indagatorios generalmente no los llevan rápido a su búsqueda que es la de dar con el dilema, pero no se frustran en los intentos, arremeten con preguntas hasta que consiguen algo ambiguo en el comportamiento de su pareja y rematan con una frase del estilo “Ves, sabía que estabas así por tu ex”, “Vi como le mirabas el culo a la vecina”. Ésta gente que busca la tierra bajo la alfombra es la que generalmente busca concluir la pareja pero tirándole el fardo y delegando así la responsabilidad en el otro, “Creo que si seguís con tu vieja historia ésto no da para más, cualquier cosa algún día que tengas todo claro hablaremos” sentencian de manera drástica. Y son también quienes revisan celulares buscando textos sospechosos.
Y vos chabón, chabona, ¿De qué lado estás? ¿Disfrutas o sufris saber?
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